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La visión al momento de emprender es la capacidad de proyectar el futuro de una empresa. Nos indica hacia dónde nos dirigimos a largo plazo. Por obvio que parezca, muchas veces las organizaciones transitan por caminos de subsistencia, pero sin un norte definido hacia donde se dirigen. Por lo tanto, sus acciones comerciales o estratégicas rondan en pasar la temporada a corto plazo. No tienen un plan de acción con objetivos claros a futuro, siguiendo de una escasa proyección y baja motivación para lograr un crecimiento sostenido en el tiempo.

El error que comete el empresario en su análisis general es reducirse al estudio de la situación financiera actual, creyendo erróneamente que no se pueden hacer mejor las cosas por falta de presupuesto simplemente. Claro que hay cosas que dependen exclusivamente del dinero disponible, pero no sucede así con las bases de la empresa y la forma de plasmar la Cultura Organizacional.

No todo es dinero, hay un espacio guardado para aquellos que quieran desarrollar la creatividad como punta de flecha de su empresa y empezar a diseñar una imagen de su negocio de acuerdo a lo que soñaron alguna vez.

Una Visión ambiciosa llevará a la empresa a repensar todos sus procesos, a diseñar cada movimiento de acuerdo a lo que espera alcanzar en el mañana. Eso permitirá administrar sus recursos con eficiencia. Haciendo las cosas bien desde el principio.

Pensar la imagen que se quiere transmitir de la compañía, qué lugar del mercado se quiere alcanzar, qué tipo de productos y servicios ofrecer, facilitará la toma de decisiones de hoy.

Es fundamental fortalecer el liderazgo, creando una cultura empresarial basada en una buena comunicación, una actitud positiva y motivadora y un ambiente colaborativo. A fin de contagiar a todos los empleados de la visión de la organización.

Cordialmente

Cdor. Gustavo Rodriguez

Director de Coneg